Creamos lencería para mujeres en periodo de lactancia que sostiene no solo el cuerpo, sino el estado interior. Para nosotros es importante que durante la maternidad, una mujer no pierda la conexión consigo misma — con la sensación de belleza, confianza y presencia. Generation B es lencería de bienestar donde funcionalidad, estética y cuidado existen como uno solo.

Cómo empezó todo

La idea de Generation B nace de una experiencia personal de su fundadora, Anisa Gataullina: la maternidad vivida lejos de un entorno profesional familiar y de una versión anterior de sí misma. Es un momento en el que el cuerpo, la identidad y la realidad cotidiana cambian al mismo tiempo.

Anisa cuenta con más de diez años de experiencia como ingeniera en las industrias química y de petróleo y gas, trabajando en distintos proyectos a lo largo de Rusia y México. Este enfoque técnico define la manera en la que se conciben los productos de la marca.

La idea de Generation B surge en México, durante los primeros meses de vida de su hijo, León. En ese periodo se vuelve evidente que, durante la lactancia, la lencería es la prenda más constante del guardarropa: acompaña el cuerpo de día y de noche.

Y, sin embargo, durante mucho tiempo esta categoría ha ofrecido únicamente soluciones utilitarias, sin considerar el estado emocional de la mujer ni su necesidad de seguir siendo ella misma.

El desarrollo de las primeras piezas se llevó a cabo en un taller experimental en el corazón de San Petersburgo, Rusia, donde la ingeniería, la construcción y la forma se trabajaron como un sistema único.

Enfoque de diseño: la mujer en el centro

En el corazón del diseño de Generation B hay una actitud atenta hacia la mujer y su experiencia real. Diseñamos lencería no desde estándares abstractos, sino desde cómo vive y cambia el cuerpo durante la lactancia.

La formación en ingeniería de la fundadora moldeó una visión especial de la construcción: la forma debe sostener, no restringir. Vemos el cuerpo como una estructura dinámica que requiere adaptabilidad, suavidad y precisión.

Cada pieza se crea considerando los cambios fisiológicos, el movimiento y el ritmo de vida de la mujer — sin presión, sin compromisos entre comodidad y estética.

Producción local y materiales

Creamos nuestras piezas localmente, en lotes pequeños, en un atelier profesional en Ciudad de México. Este formato nos permite mantener un control preciso de calidad y trabajar cada pieza con atención y conciencia.

Aproximadamente una cuarta parte de los procesos de confección se realiza a mano, por artesanas con experiencia para quienes el oficio y la precisión son esenciales. El trabajo manual es especialmente importante en construcciones complejas y al trabajar con materiales delicados.

Utilizamos materiales premium provenientes de distintos países, seleccionando cada componente por su comodidad, durabilidad y sensación al llevarlo. La herrería metálica se fabrica a medida y lleva la marca Generation B.

Diseñamos lencería pensada para durar. Por eso, las piezas Generation B cuentan con garantía de por vida, como parte de una filosofía de consumo responsable y respeto por lo que acompaña a una mujer a lo largo del tiempo.